sábado, 24 de septiembre de 2016

Out From Under

Sólo pido un momento de aprecio para esta canción, de uno de los álbumes que más he escuchado en mi vida, Make yourself, de Incubus. Os dejo la letra original y la letra traducida para que nadie se la pierda. Va mucho con mis ánimos guerreros y reivindicativos del último año.



"Out From Under"


To resist is to piss in the wind, anyone who does will end up smelling
Knowing this why do I defy
Cuz my inner voice is yelling
There is a fist pressing against, anyone who thinks something compelling
Our intuit we're taught to deny
And our soul we're told is for selling
Get out from under them
Resist and multiply
Get out from under precipice
And see the sky
Get out from under them
Resist, unlearn, defy
Get out from under precipice
And see the sky
To resist is to piss in the wind, anyone who does will end up smelling
Knowing this why do I defy
Cuz my inner voice is yelling
There is a fist pressing against, anyone who thinks something compelling
Our intuit we're taught to deny
And our soul we're told is for selling
Get out from under them
Resist and multiply
Get out from under precipice
And see the sky
Get out from under them
Resist, unlearn, defy
Get out from under precipice
And see the sky
See the sky (see the sky)
See the sky (see the sky)
See the sky (see the sky)
Resist and multiply (resist and multiply)
Resist and multiply
Get out from under them
Resist and multiply
Get out from under precipice
And see the sky
Get out from under them
Resist, unlearn, defy
Get out from under precipice
And see the sky
See the sky
See the sky
See the sky

Sobre la traducción, he intentado que quede lo más parecido al significado original que he podido, pero si veis cualquier error no dudéis en decírmelo y lo corrijo.

"Sal de debajo"


Resistirse es mear contra el viento, cualquiera que lo haga acabará oliendo
Sabiendo esto ¿por qué desafío?
Porque mi voz interior está gritando
Hay un puño oprimiendo a cualquiera que piense algo convincente
Nos enseñan a negar nuestra intuición
Y nos dicen que nuestra alma está a la venta
Quítatelos de encima
Resiste y multiplícate
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Quítatelos de encima
Resiste y multiplícate
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Resistirse es mear contra el viento, cualquiera que lo haga acabará oliendo
Sabiendo esto ¿por qué desafío?
Porque mi voz interior está gritando
Hay un puño oprimiendo a cualquiera que piense algo convincente
Nos enseñan a negar nuestra intuición
Y nos dicen que nuestra alma está a la venta
Quítatelos de encima
Resiste y multiplícate
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Quítatelos de encima
Resiste y multiplícate
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Mira el cielo (mira el cielo)
Mira el cielo (mira el cielo)
Mira el cielo (mira el cielo)
Resiste y multiplícate (resiste y multiplícate)
Resiste y multiplícate
Quítatelos de encima
Resiste y multiplícate
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Quítatelos de encima
Resiste, olvida lo aprendido, desafía
Sal de bajo el precipicio
Y mira el cielo
Mira el cielo
Mira el cielo
Mira el cielo

martes, 15 de diciembre de 2015

Esto es personal:

A toda la gente que conozco que estas elecciones vaya a votar un partido de derechas, especialmente a Ciudadanos: IDOS A TOMAR POR CULO. Lo mío con vosotros es personal. Me da igual si votáis esa mierda por ignorantes que no os habéis leído ni los programas o porque realmente pensáis que las políticas de esa mierda de gente os dan algún tipo de ventaja. Si me estáis leyendo, estoy segura de que no os vais a ahorrar millones en hacienda, no sois ricos. Los votáis porque sois ratas rastreras y egoístas (lo siento por la comparación, ratas). Los votáis por ahorraros cuatro putos duros de vuestra mierda de salario, como si eso que os ahorráis luego os fuera a pagar la quimioterapia si os encuentran un cáncer. Y no os equivoquéis: vuestra compañía de seguros privada es tan agarrada como vosotros y por ahorrarse unas perras ya encontrarán alguna excusa para no pagar la quimio tampoco.
Lo mío con vosotros es personal, es jodidamente personal. Estáis votando para que las mujeres, las personas de diversa identidad y orientación sexual, los discapacitados/as y los inmigrantes seamos ciudadanos de segunda o de tercera. Os traduzco: estáis votando para que mis familiares, amigos y yo seamos tratados como mierda. Estáis votando para que se sigan rescatando bancos en vez de personas. Estáis votando para que un inmigrante no reciba atención sanitaria y ponga en peligro su vida y las del resto de personas de la sociedad por enfermedades tratables. Estáis poniendo en riesgo las vidas de mis familiares y amigos, que no van recibir suficientes tratamientos preventivos, que van a estar en listas de espera infinitas si tienen que operarse, que puede que mueran por negligencia de un personal sanitario quemado y explotado. Estáis votando que sólo los putos ricos puedan tener buenos estudios, que la universidad sea un lujo y que en ella sólo se enseñe lo que las empresas quieren, menospreciando el conocimiento per se. Estáis eligiendo que la iglesia católica y las grandes empresas tengan unos beneficios fiscales brutales, que cuatro manguis se queden con la mayoría del dinero, mientras yo sufro y me tengo que plantear seriamente si me puedo permitir tomar un café por las mañanas o no. Estáis votando para que alguien que tiene que cuidar de una persona que no puede vestirse sola no reciba ningún tipo de ayuda. Estáis votando para que dedicarse a la investigación en este país sea prácticamente imposible y mis amigos científicos estén trabajado de peones de supermercado (o en paro) en lugar de aportando toda su genialidad a la sociedad. Estáis votando para que la próxima empresa que me contrate me pueda despedir prácticamente gratis, para que mi trabajo y los de todos sean aún más precarios. Para que no pueda ni plantearme si quiero o no formar una familia a mis putos TREINTA años porque no hay manera de que me lo pudiera permitir, y eso que yo tengo la suerte de vivir en una gran ciudad y que no me falte el trabajo. Estoy hasta los putos cojones de que votéis a esta mierda de gente y tener que pagar las consecuencias. Hasta los putos cojones.
Si sois tan egocéntricos y desgraciados que por cuatro duros de IRPF preferís joderle la vida a miles de personas, incluyéndome a mí, a mi familia y a mis amistades, como mínimo decídmelo para que pueda cortar todo contacto con vosotros, porque sois gente de mierda de la que no quiero saber nada. Y si no sabéis lo que estáis votando, no votéis. O votad en blanco, me la sopla, pero no me jodáis más.

lunes, 10 de agosto de 2015

Cómo enseñar a comer a un tiquismiquis

Un manjar para mí, una pesadilla para un tiquismiquis.

Supongo que todo el mundo nos hemos cruzado en algún momento de nuestra vida con ese amigo o familiar insufrible al que no se puede llevar a comer a ningún lado porque todo le parece mal, le gustan aproximadamente dos alimentos y convierte en una agonía cualquier evento que implique comer socialmente. Puede que incluso seáis ese familiar y amigo insufrible.

Para los que sois así, por favor, plantearos a dónde dirigís vuestra vida. ¿En serio queréis estar limitados socialmente porque nunca habéis aprendido a tolerar una comida con cebolla? ¿Os parece sano? ¿Viable económicamente? Y si no es por vosotros, pensad en vuestro futuro: ¿qué daríais o dais de comer a vuestros hijos? ¿Queréis niños obesos y con riesgo de diabetes desde pequeños, con una esperanza de vida digna del medievo? ¿En serio queréis hacer cargar a vuestros seres queridos con alguien que seguramente acabará con problemas de salud porque quiere?

Aprender a comer es IMPORTANTE. Lo que comemos afecta a todo nuestro organismo: ciclos de sueño, niveles hormonales, neurotransmisores, generación de fibra muscular, acumulación de grasa. Afecta a nuestra salud, porque lo que ingerimos son los "ladrillos" con los que construimos nuestro cuerpo. Y aunque seas una persona que a los 20 puedes comer basura sin mayor problema, si a los 40 sigues comiendo basura, en general no vas a acabar bien. A eso hay que sumarle el sobrepeso que suele ir asociado a que lo único verde que comas sean chicles de melón, todos los traumas relacionados con la imagen, etc.

Para los que tenemos que tratar con este tipo de personas, yo personalmente elijo dos caminos: si la persona ve este comportamiento como un problema y lo quiere cambiar, le enseño a comer. Si la persona no ve este comportamiento como un problema o lo ve pero no lo quiere cambiar, mantengo a esa persona a distancia. No va a ser mi mejor amigo/a, seguro. Os puede parecer muy radical, pero en general alguien que no es sincero consigo mismo o no aspira a mejorar no es alguien que encaje bien con mi personalidad. Y sólo faltaba que me encariñe y se me muera pronto. No-no-no.
¡Fus, fus! (y aquí algo de lenguaje corporal japonés)

Cómo enseñar a alguien a disfrutar de las verduras en tres sencillos pasos

Primero un poco de teoría. Si no te interesa, puedes saltar directamente a los pasos, pero considero que entender el por qué siempre ayuda al aplicar el cómo.

Tenemos un motivo evolutivo para no querer verduras de pequeños: no sabemos qué plantas son venenosas y cuáles no. Tenemos que esperar a que nuestros padres, mediante la educación, nos enseñen qué plantas sí podemos comer. Tengamos en cuenta que a NADIE le gusta la cerveza la primera vez que la prueba. Ni el café, ni el vino. Tanta planta, un sabor áspero... Nos tenemos que acostumbrar. Pero rara vez ves a un tiquismiquis diciendo que no quiere café. Para acostumbrarse a eso sí tenemos paciencia, porque necesitamos la cafeína para funcionar en nuestra sociedad adulta. Sin embargo para aprender a apreciar el brócoli* no tenemos ni dos minutos.
Enseñar a comer a un tiquismiquis no es obligarle a comer mientras le dan arcadas. No es conseguir en tres días que se coma un hervido con cara de asco. No es que se coma una ensalada rancia mientras rumia con cara de caballo enfadado.

De-li-ci-o-so...
Es enseñar a la persona, con un poco de voluntad por su parte (¡O incluso puede aprender por sí misma! ¡Shock!), a apreciar los diferentes sabores e incluirlos en su dieta. Igual que ya no sólo toleras lo amargo de la cerveza, sino que lo buscas, también puedes aprender a apreciar la textura crujiente de un pimiento rojo crudo o el sabor tan particular de una alcachofa. Además, una vez tu cuerpo recibe input sano por gusto, y no por imposición de una dieta o similar, empieza a "pedirte" que comas mejor. Empiezas a mirar con náuseas la décimosegunda pizza congelada de la semana y ves que los tomates en la verdulería te ponen ojitos. Y cuando por fin vences la pereza y te haces un maldito gazpacho, te sabe a gloria.
 
Después de tanto rollo, aquí viene la magia de enseñar a alguien a comer y a querer lo que come:

Paso 1:

Compra alimentos frescos, de temporada y de la mayor calidad posible. Esto es clave. Si sólo has comido alcachofas de lata en una pizza mediocre, es NORMAL que no te gusten. Entre un tomate que ha madurado al sol y te han traído a los pocos días y las porquerías maduradas artificialmente que te venden en el supermercado hay MUNDOS de diferencia. Si compras fruta o verdura fuera de su temporada, vendrán importados de lugares lejanos, en contenedores de barco, recogidos verdes y madurados artificialmente en el almacén de llegada. No sabrán a nada. Es mejor que comas más tomate en verano y más boniato en otoño, ya que a la inversa estarás comiendo cosas muy sosas, por mucho que nos lo ofrezcan todos los días del año. Di no a la comida enlatada. Hervir unos garbanzos no es tan sufrido, y luego podrás hacer un hummus que quite el hipo. Cocinar una bechamel son 10 minutos y sabe a gloria. ¿Cómo puede ser que haya demanda de bechamel en BOTE? ¿Estamos tontos?

Paso 2:

Introduce los alimentos que no te gustan mucho, poco a poco, en tu dieta. Cuando cocines macarrones, échale un poco de cebolla picada a la salsa. Cuando te acostumbres y te guste, échale un poco de ajo picado también. Poco a poco. Busca recetas simples, de cosas que te gusten, y añádeles pequeños trocitos de coles de bruselas (Naturales. Las congeladas es normal que no gusten, tienen textura de zapato, pero se toleran cuando echas mucho de menos el producto natural). Es mejor que cocines poco, cosas sencillas: si tienes que hacer unos canelones de espinacas, al final nunca comerás espinacas porque hacer canelones es MUCHO trabajo. Pero si le echas un puñado de espinacas a un revuelto, con aceitito, pimienta y piñones, empezarás a amar las espinacas. Poco a poco tu paladar se irá acostumbrando a los distintos sabores, aunque al principio no te gusten mucho, luego no te disgustarán, y posteriormente te acabarán encantando.

Paso 3:

Sé creativo. El problema es que la mayoría de gente, las verduras las come MAL. No hagas el típico hervido sosaina en que la verdura pierde su forma de ser y se convierte en una amalgama puretosa de patata descuajeringada, acelgas descompuestas y pasta de brócoli. Si cocinas la verdura hasta extraerle el alma y convertirlo en cartón mojado como acompañamiento a tu pechuga de pollo a la plancha, es normal que no te gustasen las verduras hasta ahora. Hazte una quiche de calabaza y puerro. No te hagas una "ensalada verde" de lechuga rancia, un par de trozos de tomate y unos cachos de cebolla. Haz una ensalada de rúcula, parmesano, fresa y vinagreta de miel. Si estás aquí es que tienes Internet, busca recetas sanas y fáciles, hay mil. Pruébalas todas, házselas probar todas a tu tiquismiquis de elección.
Todo esto quizá os parezca una exageración, pero es una técnica que he usado con parejas y compis de piso desde hace años. A la mínima que la persona tenga un poquito de apertura mental, rompes barreras. La comida buena y bien cocinada gusta a TODO EL MUNDO. Cualquiera con ganas de aprender a degustar cosas nuevas, si están bien cocinadas, las acaba apreciando por raro que le parezca el sabor en un primer momento. Y si la receta que les has ofrecido es sencilla, poco a poco la irán haciendo también en su propia casa. Enseñar a la gente a comer es vital en esta sociedad en que tenemos cada vez más problemas por lo mal que comemos, así que con un poco de ganas, puedes cambiar la vida de alguien de tu entorno que no sepa como cambiar. Si perdemos tiquismiquis, todos ganamos en salud, física y mental.

Mi reino por esta ratatouille...


*Rompo aquí una lanza a favor del brócoli, esa maravilla de la naturaleza tan demonizada en occidente, mientras en Japón los niños lo comen alegremente sin que les metan esa fobia social desde pequeños.

martes, 19 de febrero de 2013

Fighting

En la situación actual del país somos muchos los que estamos luchando por sobrevivir. Y es una mierda. Es una mierda porque pierdes la esperanza. Intentas luchar, ser mejor, para poder seguir flotando en lugar de ser de los que se hunden con el barco. Pero la situación es muy difícil. Cuando intentas buscar trabajo, independientemente de que te esfuerces mucho o poco en hacerlo, no paras de lidiar con rechazo de manera casi constante. Desde los currículos enviados y no respondidos hasta, si tienes suerte, las entrevistas infructuosas. Y nuestra mente tiene un límite. Nuestra autoestima va decreciendo de manera exponencial, rechazo tras rechazo, negación tras negación. Cada vez nos sentimos menos personas y más trapos. Normalmente, cuando estamos en esta situación lidiamos de dos maneras diferentes con ello:
  • Por un lado tenemos a los que deciden dejarse hundir. Total, para qué. Está todo tan roto a tu alrededor que por más que cambies no vas a conseguir nada. Por más que estudies, nadie te va a llamar para un trabajo; por más que te arregles, tu pareja no te va a volver a mirar con lujuria; por mejor que comas, no vas a dejar de ser el hipopótamo que eres. Estás de camino al fondo ¿qué más da todo?
    Seguro que al leer esto habéis pensado en alguna persona de vuestro alrededor, o incluso en vosotros mismos. El problema con esta actitud es que normalmente va acompañada por una tremenda falta de objetividad. Dejamos de intentar las cosas sin saber siquiera si funcionarán. Cansancio puro de agotadora lucha diaria contra el rechazo. Piensas que todo está tan sumamente jodido que nada de lo que hagas va a tener un efecto en tu entorno ni en tu vida, que todo es tan inútil como pintar en el agua. ¿Sabéis que es lo que me parece más difícil en el mundo? Luchar contra uno mismo. Lo demás es superable. Todo lo demás. Pero cuando tú mismo eres quien pone las piedras en el camino... Pero es normal que las pongamos. Todos nosotros, ante la suficiente cantidad de presión, acabaríamos en este camino. Algunos pueden tener su límite muy lejano y no dejar de luchar ni aún viviendo en una caja de cartón, pero normalmente tras unos años de lucha, nuestros ánimos tienden a caer en picado y cada vez nos parece más inútil lo que hacemos. Además, no ayuda nada que los que han "seguido en la ola", sin tener que preocuparse en exceso durante años, en lugar de comprenderte te menosprecien por no haber sido capaz de seguir sus pasos.* Solo consiguen echar más leña al fuego en la destrucción de tu autoestima.
  • Por otro lado tenemos el automachaque. Llega un momento en el que, por más que te intentes autoconvencer sobre que el problema está ahí fuera y no eres tú, empiezas a sentirte menos y menos válido. Empiezas a sentir que todo podría cambiar si hicieras más que la miseria que haces. Llegas a pensar que de los cuarenta millones de cosas que se te ocurre que puedes mejorar, crees que alguna, mágicamente, cuando la cambies, te hará alcanzar la meta que buscas. Igual es aprender un idioma nuevo. Es razonable, ¿no? Igual es aprender dos idiomas nuevos. Hay mucha gente que sabe cuatro o cinco y tiene trabajo. Igual es eso y hacer deporte. Y cuidarte. Y aprender a mecanografiar mejor. Porque 300 pulsaciones por minuto NO son suficientes. Y ser socialmente aceptable. Los raros no triunfan, así que aprende a ser sociable. Y ser más culto. Y dormir bien. Acabas llenando tu vida de cientos de miles de objetivos que nadie en su sano juicio es capaz de cumplir. Pero sientes que la única culpa de que tu vida sea una mierda, la tienes tú. Esto lleva asociado tremendas cantidades de estrés y autocrítica. Intentas estar tan pendiente de todo lo que estás haciendo mal que no ves las cosas que haces bien y te acabas odiando más de lo que es sano odiar nada. 
Lo razonable sería colocarse en medio de las dos posiciones, tratar de mirar a tu alrededor con la máxima objetividad posible y tratar de separar entre lo que vale la pena cambiar y lo que no, lo que es razonable autoexigirse y lo que es algo externo de lo cual no nos podemos culpar. Pero como siempre, tratar de encontrar el equilibrio entre dos extremos cualquiera es muy difícil. Nos podemos culpar de dejadez por no ir arreglados a una entrevista, pero no es razonable culparse por el resultado de la misma. ¿Dónde está la línea? Yo, por lo que he visto, es mejor intentarlo que no.  Es fácil y cómodo dejarse hundir. Se sufre, pero al menos no tienes que esforzarte y ver cómo se va por la borda todo el trabajo que has realizado para intentar alcanzar un objetivo en particular. Pero eliminas del todo la posibilidad de mejorar. Y no es que de momento mi lucha esté dando unos resultados increíbles, pero alguno da. Pequeñas frutillas un poco amargas. Pero quizá de aquí a un tiempo haya cultivado una cereza o una manzana. Trato de mantener el equilibrio, por difícil que sea.

¿Cuál es vuestra posición ante situaciones así?


*A toda esa gentuza que nos mira con menosprecio desde su pedestal de éxito social les digo: ¿Qué habéis hecho vosotros para estar donde estáis? ¿Cuántos de vosotros no han tenido padres acaudalados que se han encargado de limpiaros el culo, prepararos el almuerzo y fregaros los platos hasta los veintimuchos para que vuestro foco de preocupaciones se limite a aprobar una asignatura y emborracharos el fin de semana? ¿Cuántos de vosotros habéis realmente tenido dificultades en vuestra vida? ¿Cuántos os pagáis ahora mismo vuestros propios gastos en lugar de chupar del bote? ¿Cuántos le decís que no a ayuda externa porque preferís no salir el fin de semana y ser autónomos a aprovecharos de vuestra familia o de vuestra pareja para no tener que negaros a esa cervecita con los colegas? Poneos frente al espejo y tratad de imaginar detrás de vosotros a todas y cada una de las personas que os han ayudado a llegar a donde estáis. Ahora imaginad dónde estaríais sin todas esas personas. Y ahora, con un poco de abstracción por vuestra parte, tratad de entender que no todo el mundo hemos crecido en un entorno así.